Te había preparado un audio estupendo para hablarte de mis 3 rituales favoritos para la mañana.
Estaba muy bien, jo.
Los 3 rituales que podías aplicar para empezar el día con más energía.
Además, lo había planteado para que lo cuestionases y no solo para decirte lo que debes hacer.
Para eso ya están las redes sociales.
Realmente son cosas útiles y que si las aplicas pueden cambiar cómo empiezas las mañanas.
Mira.
A ver qué te parecen.
Lo puedes juzgar tú misma.
La primera pregunta era...
¿Qué te pones en el cuerpo cada mañana?
Para transmitirte la idea de que no solo nos ponemos productos, sino también todos los ingredientes que llevan.
Como una comida de un restaurante de postín, que tiene mil elaboraciones diferentes en un plato.
Y que la piel está más bonita y alegre cuando la proteges con capas que la alimentan, que la nutren.
No basta con solo añadir potenciador del sabor, como en las posadas cutres.
Luego te preguntaba…
¿Qué es lo primero que le das a tu cuerpo al despertar?
Y ahí te hablaba de cómo te cambia la perspectiva según la gasolina que le metas al cuerpo.
Si entras en la rueda de café y algo dulce para el camino.
Ese es un ciclo que nunca acaba.
Café-algo dulce-bajón-algo dulce-bajón-café
Y así hasta el infinito. Un día tras otro.
No quiero decir que no tengas que tomar café ni algo dulce, ojo.
Lo que digo es que si cuidamos lo que nos ponemos en la piel.
Tiene sentido también cuidar lo que comemos.
Optar por alimentos que nos nutran y que nos sacien.
Y beber mucha agua. Como seguro te recordaba tu madre cada 5 minutos.
Eso te hará sentirte menos cansada.
Y en el último ritual planteaba…
¿Cómo despierta tu mente?
Imagina que abres los ojos y resulta que tienes delante un hada que te mira enfadada porque llegas tarde a tu cita con el príncipe.
Corriendo, corriendo. Los zapatos de cristal.
Rápido, rápido. Que no llegamos.
Si nada más abrir los ojos te plantas el móvil delante, vas a vivir tu día en modo se me escapa el carruaje.
¿Cómo puedes hacerlo diferente?
Con calma.
A tu ritmo.
Agradeciendo.
Tener un momento para volver a ser tú.
Vamos, todo esto se resume en…
Tu piel.
Tu cuerpo.
Tu mente.
Necesitan su espacio.
Que le des cosas buenas.
Que los escuches. Y los achuches.
Que los dejes ser.
Seguro que no es nada nuevo.
Son cosas que estarás cansada de ver por todas partes.
Y si es así, ¿por qué no las haces? ¿Por qué sigues buscando rituales que te traigan paz y unas mañanas gloriosas?
Ya tienes todo lo que necesitas.
¿O no?